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leyendas urbanas

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leyendas urbanas

Mensaje por anika el Sáb 02 Feb 2013, 17:29

La Sonrisa del Payaso











Una chica vuelve sola por la noche a su
casa, cuando es abordada por un grupo de hombres que le dan a elegir
entre ser violada o la sonrisa del payaso.

Una chica sale a altas horas de la
discoteca, ha discutido con sus amigas y esa noche volverá a casa sola,
incapaz de conseguir un taxi decide volver a su casa andando. Para ello
debe cruzar un oscuro parque, decide hacerlo sin pensar mucho en las
consecuencias y acelera el paso para llegar a casa cuanto antes.

De repente de entre unos arbustos
aparece un grupo de hombres con oscuras intenciones, el grupo acorrala a
la chica y mientras la increpan y golpean la empiezan a toquetear, la
chica asustada implora por su vida y les pide entre lágrimas que la
dejen marchar, es virgen y no quiere tener una experiencia tan
traumática como primera vez.

Los hombres entonces le ofrecen una
alternativa a la violación, “la sonrisa del payaso”, la chica debe
elegir entre ser violada o que le hagan la sonrisa del payaso. La chica
que no sabe que es, prefiere cualquier cosa a perder su virginidad
violada por un grupo de violentos y elige la “sonrisa”.

Sin mediar palabra uno de ellos saca su
navaja y le corta desde la comisura de los labios hasta las orejas,
dejando su boca y cara totalmente deformadas y una horrible cicatriz
para toda la vida que asemeja la horripilante sonrisa de un payaso.

Existen otras versiones de esta misma
leyenda en la que ofrecen apuñalamiento o patada. Las personas asustadas
al ver la navaja prefieren recibir una patada. Lo que no saben es que
antes de recibir la patada les hacen morder un bordillo de la acera y al
patearles la nuca les parten todos los dientes.

En la tercera versión de la leyenda el
ofrecimiento es entre puñalada o pellizco, quien prefiere el pellizco
tiene que aguantar la tortura de que le arranquen los pezones de un
pellizco usando unos alicates.
Imagen por:scaryjesus

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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Sáb 02 Feb 2013, 17:32

La Leyenda de Bloody Mary









La leyenda todos la conocemos. Al menos la parte en la
que te pones frente al espejo y dices tres veces su nombre. Entonces una
chica o mujer se aparece y te desfigura o te mata . Pero la leyenda
dice más de lo que sabemos
La leyenda todos la
conocemos. Al menos la parte en la que te pones frente al espejo y dices
tres veces su nombre. Entonces una chica o mujer se aparece y te
desfigura o te mata . Pero la leyenda dice más de lo que sabemos,se dice
que hace muchos años Mary enfermo y murió. Su familia la enterró. En
los años en los que vivía Mary se enterraban a los cuerpos con una
especie de cuerda que estaba atada en la superficie a una campanilla, ya
que se conocía lo que era la catalepsia. Resulta que Mary se despertó y
tocó la campana, pero nadie la escuchó . A la mañana siguiente los
familiares vieron que la campana estaba en el suelo. Al desenterrarla
encontraron a Mary sin uñas ya que estas estaban rotas y ensangrentadas
en la parte superior del ataúd. Mary echó una maldición antes de morir y
ahora todos los que frente de un espejo la llamen nombrando su nombre
tres veces, morirán. Pero antes de eso escucharás la campana que nadie
escuchó cuando Mary murió.

Se confunde con la historia de María I
de Inglaterra llamada María la sanguinaria. Llamada así por sus actos
contra los protestantes. Su historia se ha mezclado con la historia de
Ersebeth Bathory, dando así una confusión enorme. Pero esa Mary y la de
la que ahora os hablo son dos mujeres totalmente distintas . El origen
de Bloody Mary como leyenda urbana se expande en 1978 cuando Janet
Langlois publica su ensayo titulado Mary Whales, I Believe in You’: Myth
and Ritual Subdued. En donde Langlois pretende explicar el origen de la
leyenda y el significado del espejo . Era el único ensayo que estudiaba
en profundidad el caso de Bloody Mary recogiendo narraciones y sucesos
de diversas personas.

Pero como en toda leyenda urbana ,
existen varias versiones ,en 1976 Mary and Herbert Knapp en su antología
llamada el folclore de los niños americanos , cuenta que un niño llamó a
Mary Worth cuarenta y siete veces frente al espejo y esta apareció con
un cuchillo y una verruga en la nariz. En 1988 Simon J. Bronner incluye
en su libro un apartado titulado Los rituales de Mary Worth donde nos
cuenta que Bloody Mary fue asesinada en el bosque detrás de la escuela
elemental Pine Road y que para llamarla las niñas tenían que ir al
cuarto de baño y pincharse los dedos con un alfiler para extraer dos
gotas de sangre ,y después decir: “Creemos en Bloody Mary” diez veces
con los ojos cerrados. Al abrir ojos y mirar en el espejo verían a una
niña de pelo largo , piel clara y un corte en la frente de donde brotaba
sangre.

Incluso parece haber una versión en la
que Mary Whales apareció en una esquina cuando estaba lloviendo , y un
amable hombre se ofreció a llevarla , pero cuando avanzaron esta
desapareció dejando solo una mancha de sangre en el asiento . ¿Una
mezcla de la chica de al curva? .

¿Y qué pinta el espejo en todo esto? En
la cultura popular se cree que los espejos son puertas a otros mundos .
Todo esto se cree debido a la creencia que los antiguas mesoamericanos
tenían respecto a estos objetos . Creían que además de predecir el
futuro podrían comunicarse con sus antepasados , dioses y el otro mundo.
Si ahora consideramos que Mary es un espíritu ¿ Qué mejor forma de
comunicarse con ella que con un espejo? .

Como habéis podido comprobar, a nuestra
tenebrosa amiga Mary se le llama de diversas formas . En el texto que os
he expuesto anteriormente se le ha nombrado como Bloody Mary , Mary
Worth , Mary Whales . Esto a mi parecer es una muestra más de que es
solo una leyenda urbana extendida en diversos lugares . Aunque ¿ te
atreves a averiguarlo?.

Leyenda escrita por: Miguel Gallego.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Sáb 02 Feb 2013, 17:44

los Gemelos Traviesos












Dos hermanos gemelos conocidos en su
pueblo por sus travesuras se cuelan en la casa de un viejo que acaba de
fallecer para poder ver un cadáver de cerca. Cuando se encuentran
jugueteando y burlándose del cuerpo llegan…

Pedrito y Juanito eran inseparables, no
en vano eran hermanos gemelos y estaban entre los pocos niños de su edad
que quedaban en el pueblo. Hacia años que la gente había empezado a
migrar a la ciudad y los pocos jóvenes que permanecían en el pueblo lo
hacían más por apego a sus mayores que por un deseo real de quedarse.
Los padres de Pedro y Juan no eran la excepción, más de una vez se
habían planteado hacer las maletas y arriesgarse a empezar una nueva
vida en la ciudad, alejados de la monotonía del campo y el pesado
trabajo de arar y sembrar los cultivos. Pero la idea de que sus hijos se
criaran entre coches, humo y los peligros propios de las grandes urbes
les frenaban. Aunque claro, eso también tenía su contra, los niños
prácticamente estaban solos y no tenían muchos amigos con los que jugar.

Los gemelos eran conocidos en todo el
pueblo por sus travesuras, es normal a esa edad que los niños sean
inquietos y más cuando se aburren por no tener amigos con los que correr
y jugar, pero los pequeños no paraban con sus pillerías y muchos
ancianos del pueblo ya estaban hartos de ellos. Incluso, más de uno le
había dado una bofetada a alguno de los gemelos o había ido con el
cuento a sus padres o al cura, quienes a su vez ya les habían pegado más
de un tirón de orejas. Su curiosidad no tenía límites y aprovechaban
cualquier despiste para colarse en la casa de un vecino o espiar por una
ventana.

Como en todos los pueblos, en el que
residían los niños había un viejo huraño, uno de esos abuelos
cascarrabias y con mal carácter al que pocos echan de menos cuando
muere. Ese era el caso de don Vicente, que cuando falleció a los 75 años
de edad no dejó mas que una sensación de alivio entre sus vecinos. Ya
había protagonizado alguna pelea por sus terrenos con familiares y
propietarios de las zonas colindantes, así que la noticia de su muerte
no tuvo demasiado impacto en el pueblo. Aunque por supuesto llegó a
oídos de los gemelos, que no dudaron ni un segundo que tenían que ir a
investigar.

Nunca habían visto un muerto y su
curiosidad fue tan grande que decidieron colarse en la casa de don
Vicente cuando todo el mundo había salido del velatorio. Lo de “todo el
mundo” es más un decir que lo que pasó realmente, porque salvo un par de
plañideras aficionadas a llorar sin motivo aparente en cada funeral que
se celebraba en el pueblo (incluso cuando casi no conocían al
fallecido), prácticamente no fue nadie a presentarle sus respetos a don
Vicente. Tal era el abandono del cadáver del anciano que incluso
faltando pocas horas para su funeral ni siquiera le habían metido dentro
de su ataúd y aún descansaba sobre una mesa en mitad del salón de su
casa.

Pedrito y Juanito encontraron la casa
vacía y las condiciones idóneas para saciar su curiosidad y ver al
muerto sin que nadie les moleste. Con una total falta de respeto lo
manosearon, le intentaron abrir los ojos y la boca, le movieron los
brazos como si fuera una marioneta y le imitaron mientras se reían de
él, pero un ruido en la finca les alertó.

Corrieron hacia la salida, pero ya era
demasiado tarde y, sin saber dónde ocultarse, se metieron en un pequeño
armario que estaba tirado en mitad del suelo del recibidor.

La voz de dos hombres que reconocieron
como el cura y un viejo herrero, con el que habían tenido problemas en
el pasado, sonó acercándose al armario.

-¿Quién ha dejado esto aquí tirado? No
se puede ni pasar al salón, ya me contarás cómo va a pasar la gente a
presentar sus respetos a don Vicente- Dijo el cura
-Tampoco creo que fuera a venir nadie, don Vicente se ha labrado a pulso
una reputación de maleducado durante años y no creo que le llore nadie
en este pueblo.
-No hables así, el hombre ya está esperando el juicio de Dios que es el
único que tiene el poder de juzgar sus actos- aseveró el cura.

Ambos trataron de levantar el atáud (los
niños, mientras los hombres hablaban, se habían escondido dentro por
miedo) y se dieron cuenta de que ya estaba lleno.

-¡Ves! aún quedan buenos samaritanos en
el pueblo, alguien nos ha facilitado el trabajo y ha metido a don
Vicente en su caja. Llevésmoslo a su descanso eterno.-dijo el cura.

Los niños escuchaban toda la
conversación desde el interior del féretro, pero era tanto el miedo que
tenían al cura y al herrero que no quisieron revelar que en realidad
eran ellos los que estaban dentro y quisieron esperar el momento
adecuado para escapar.

Nadie acudió al funeral de don Vicente,
por lo que el cura, cansado de cargar con la caja y el supuesto muerto,
decidió realizar una versión rápida de la misa y en cinco minutos ya
había despachado la situación. Los niños, víctimas del calor y el
aburrimiento, empezaban a sentirse muy cansados y casi sin darse cuenta
se quedaron dormidos. No pasaron más de cuarenta minutos cuando un ruido
en la tapa del ataúd les despertó. Paletadas de tierra caían sobre la
caja que ya había sido sellada y ni las patadas ni los gritos de los
gemelos parecieron alertar al anciano enterrador que era conocido en el
pueblo por su sordera. Los niños quedaron enterrados vivos y nadie
parecía haberse dado cuenta…

Los padres de Pedrito y Juanito se
sorprendieron cuando estos no llegaron a la hora de la merienda, pero
imaginaron que estarían demasido entretenidos jugando o que algún vecino
del pueblo les había invitado a comer algo. Lo que ya les alarmó fue
que anocheció y llegó la hora de la cena y no aparecían por ninguna
parte. Entonces comenzaron a buscarles y preguntaron a todo el que se
encontraban por las calles, pero nadie parecía haberles visto en todo el
día. Asustados llamaron a la Guardia Civil y una pareja de agentes se
acercó a coordinar las labores de búsqueda. La madre recordó la muerte
de don Vicente y tuvo la intuición de que los niños probablemente fueran
a curiosear, pero allí no encontraron más que el cadáver del anciano
sobre la mesa del salón, los vecinos se alarmaron cuando encontraron al
muerto aún sin enterrar y rápidamente llamaron al cura.

-¿Cómo que no está enterrado? Yo mismo le llevé al cementerio y tuve que darle una misa a la que ninguno de vosotros fue.
-Eso es imposible, padre, don Vicente aún descansa sobre la mesa de su casa.
-Pero el ataúd estaba lleno cuando lo enterramos, si no fue a él ¿A quién hemos sepultado?

La cara de miedo de la madre se reflejó
al instante y, conociendo como conocía a sus hijos, intuyó que ellos
eran capaces de haberse metido dentro del ataúd en una de sus
travesuras.

Por más prisa que se daban en
desenterrar el ataúd, el tiempo parecía eterno para los habitantes del
pueblo. Era tradición allí enterrar lo más profundo que era posible los
féretros, de esta forma se podían sepultar en una tumba a varios
familiares y se evitaban olores que se podían convertir en insoportables
al visitar el cementerio en los meses más calurosos. Por este motivo
llevó varios minutos remover suficiente tierra como para poder abrir el
ataúd.

Lo que encontraron allí dentro fue un
espectáculo escalofriante. Los niños habían muerto asfixiados, pero no
sin antes luchar por sus vidas intentando escapar. Se habían destrozado
las uñas de las manos arañando la madera y sus pequeños cuerpecitos
estaba cubiertos de sangre. En plena desesperación habían tratado de
romper la caja a golpes y se habían lastimado entre ellos y,
probablemente fruto de la misma desesperación, habían acabado peleándose
como animales acorralados, de modo que podían verse marcas de mordiscos
y arañazos en los cadáveres de los gemelos.

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Re: leyendas urbanas

Mensaje por Nefertari el Sáb 02 Feb 2013, 21:20

madre del amor fermoso que miedito dan estas leyendas ,realidad o ficcion a saber pero por si acaso yo me sofa sofa no vaya ser que me hagan la sonrisa del payaso ufff que miedooo



Trato de que olvides tus penas y detras de una sonrisa...
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por El Avi65 el Dom 03 Feb 2013, 13:20

Realidad o leyenda, son todas horribles y en este mundo que ay mucha maldad algunas de ellas me las creo pues el Animal más malvado de la tierra es el humano



Los mejores amigos son como las estrellas, aunque no siempre se ven, sabes que están ahí.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por Jucarese el Dom 03 Feb 2013, 14:45

ya te digo amigo,peores son las inocentadas de algunos centros de estudiantes y universidades


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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Dom 03 Feb 2013, 15:23

pues estas leyendas yo no creo que sean realida pero hoy por hoy como dice el avi si pueden serlo pero como dice juca son peores esas inocentadas de de las universidades ...gracias a los tres por pasaros a leerlos

nefer no te asuste que dan mas miedo los vivos que estan a nuestro alrededor

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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Dom 03 Feb 2013, 15:30

NOCHE ESTRELLADA

Una joven pareja decide dar un paseo nocturno or el
bosque cercano a su ciudad para ver las estrellas y el firmamento sin
la polución de la urbe. En el momento de regresar a casa, el muchacho
se da cuenta que el coche no arranca. Tras un rato intentándolo, él le
propone a ella esperarle en el coche mientras va a pedir ayuda. Ella,
aunque algo asustada, acepta. Nada más partir él, cierra bien todos los
seguros.

El tiempo pasa y su novio aún no ha
regresado...Siguen pasando los minutos y el miedo en ella cada vez es
mayor. De repente, ella empieza a escuchar un ruido en el exterior, más
concretamente en el techo del coche. Parecía como si una rama de árbol
rozará con el coche por el aire que soplaba fuera. Aunque era extraño,
porque no estaban próximos a ningún árbol. Aunque asustada, al final
termina durmiéndose.

Al amanecer, la muchacha es despertada por la
policía. Extrañada, ella abre la ventanilla y le piden que salga del
coche, pero que no mira detrás de ella. Evidentemente, se volvió y vio a
su novio muerto, colgando de la rama de un árbol mientras sus pies
rozaban el techo del coche.


EL AGUA DE VIDA

Una pareja acaba de mudarse a un pequeño y bonito
castillo que habían comprado recientemente. Curiosos, decidieron dar
una vuelta e investigar todos los recovecos y escondrijos de su nueva
morada. En una bodega, descubrieron varios barriles de vino y otros
licores. Probaron varios de ellos. Muchos estaban deliciosos. Se notaba
que debían llevar allí muchos años, lo que había hecho de ellos licores
aún mejores. Siempre servían alguno de estos licores a sus amigos,
cuando venían a visitarles.

Llegó el día en que un barril estuvo vacío. Pero
curiosamente seguía siendo muy pesado. Decidieron abrirlo con el fin de
ver lo que quedaba en el interior. Aterrorizados Ellos descubrieron
que en el interior del barril había el cadáver de un hombre acurrucado.

TUVISTE SUERTE

Después de una noche con sus amigas de fiesta por
ahí, una muchacha vuelve a su habitación que comparte con una amiga.
Para no despertarla decide no encender la luz. Así que entra en la
habitación, se pone su pijama y se mete en la cama. Todo esto en la más
absoluta intimidad. Antes de dormirse escucha ruidos, cómo jadeos.
Pero imagina que es su amiga que está con su novio. Así que se mete
debajo de la colcha para oír lo menos posible y finalmente se duerme.

A la mañana siguiente, la muchacha se despierta y
mira hacia la cama de la amiga, para ver si ésta se había despertado
también. Y allí estaba su amiga.... ¡¡pero muerta!! Su cama era un
charco de sangre. En la pared de encima de la cama de su amiga había
escrita con sangre una frase que la hizo chillar de terror: "Tuviste
suerte de no haber encendido la luz.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Dom 03 Feb 2013, 15:33

TARDE DE CINE

Un grupo de amigos decide ir una tarde al cine.
Llegan tarde a la sesión y las luces ya están apagadas, aunque la peli
aún no había empezado. Cuando uno de ellos se sentó en su asiento, pero
uno de ellos notó un pinchazo al hacerlo. Al sentirlo, miró sobre su
asiento y vio una jeringuilla. Sobre el asiento había un mensaje
escrito: "Bienvenido al mundo del SIDA".

RAMOS DE FLORES

Como cada día desde hacía dos meses, una joven
recibe flores de su novio. Éste desea convencerla de casarse con él.
Pero desde hace unas semanas el estado de salud de la joven empeoraba.
Su médico le decía que era a causa del estrés, y que por eso estaba tan
cansada. En resumen, le decía que no era nada grave.

Sin embargo, la joven fue encontrada muerta unos
pocos días más tarde. Conclusión de la policía: la chica habría muerto
por envenenamiento por arsénico. Y es que lo que su amigo no sabía es
que las flores que le mandaba provenían de un campo situado cerca de
una fábrica que expulsaba esta sustancia nociva.


MAÑANA TRAERÉ MÁS

En 1947, en una Berlín en ruinas, una joven se
encuentra con un ciego errante en la calle que le pide llevar una carta
a una dirección. Caritativamente, ella acepta y toma el camino de la
dirección indicada. Pero al hacerlo ve como el ciego huye corriendo, sin
vacilación alguna, y que desaparece girando rápidamente por la primera
esquina. La chica no entiende nada... Encontrando este comportamiento
sospechoso, la joven va a contar lo sucedido a la policía.

La policía escucha lo sucedido y decide ir a la
dirección a la que supuestamente debía entregar la carta, acompañados
de la chica. Una vez allí, descubren con horror que en esa vivienda se
encuentran dos hombres y a una mujer muertos, además de una gran
cantidad de carne (la carne en aquella época era muy valiosa, ya que
estaban arruinados). Pero para sorpresa de la policía la carne no era
de animal, sino que era... carne humana. Y el texto de la carta que la
joven debía entregar decía lo siguiente: "Carne de la mejor calidad
para la población. Mañana les traeré más."
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por El Avi65 el Dom 03 Feb 2013, 20:36

Me refirmo que el Animal, que malvado es el ser humano, pues lo animales cuando matan es para sobre vivir y nunca matar por crueldad



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Re: leyendas urbanas

Mensaje por Nefertari el Dom 03 Feb 2013, 20:54

ya lo se anika que dan mas miedo los vivos que esto, pero e que algunas son espeluznantes solo de imaginarlas uffff ya entran escalofrios
eoooo



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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Dom 03 Feb 2013, 23:37

pues si nefer escalor frio si que dan estas leyendas y comodice el avi el animal el ser humano es mas malvado que el mismo animal gracia a los dos por pasaros por aqui
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Lun 04 Feb 2013, 11:10

Leyenda de En la Orilla del Rio



Esta historia sucedió hace
más de quince años, por el 87, eso creo, pero todo lo acontecido fue real. Soy de una
ciudad del Perú llamada Hunacavelica, un lugar pequeño y tranquilo y por lo tanto no
ocurrían muchas cosas extrañas por allí, y si algo verdaderamente extraño sucedía
llamaba la atención de toda la población, absolutamente de todos sin excepción.

El barrio por donde vivo queda cerca al río y es común ver todas las noches parejas de
enamorados jurándose amor eterno, pues bien en ese año existió una joven muy hermosa
que todos conocían con el nombre de Ángela, era muy bella y estaba de enamorada de un
sargento de la policía a quien todos conocían como Beto, según rumores ambos estaban
prestos para casarse e incluso ya tenían fijada una fecha para la boda, por las tardes,
todos los días antes de ponerse el sol ambos paseaban por la orilla del río, lugar donde
se habían conocido pues era sabido que Ángela vivía por ahí.

Sin embargo no falta alguien que presa de la envidia siempre busca destruir la felicidad
ajena y este fue el caso de Gladys, una chica que había estado enamorada de Beto pero la
relación amorosa se terminó por el carácter posesivo y obsesivo de la misma, quien al
saber que la boda de ambos estaba próxima inventó una historia acerca de que Beto tenía
una amante para así separarlos.
La noticia llegó a oídos de Ángela a sólo días de la boda, se sintió traicionada y a
pesar de las súplicas de su amado de que todo era mentira no quiso oír y corriendo
llegó hasta la orilla del río. Beto que iba detrás de ella intentó explicarle una vez
más que todas esas historias eran mentira no pudo hacerlo, pues antes de que pudiera
alcanzarla, ella lo miro con los ojos llenos de lágrimas y sólo susurro:

- Juraste que siempre me amarías pero parece que tus palabras se las llevó el río- y
diciendo esto se lanzó al río cuyas furiosas aguas la sepultaron para siempre.

A pesar de todos los esfuerzos que hicieron, no se pudo rescatar el cuerpo de la pobre
muchacha. Con el paso de los días parecía que Beto empezaba a volverse loco pues el
decía que siempre, su amada Ángela venía hasta su cama todas las noches y le recordaba
la promesa.

Dos años después Beto era totalmente diferente se había vuelto alcohólico y seguía
diciendo que Ángela venía a visitarlo todas las noches, sus amigos estaban muy
preocupados de tan solo verlo así hasta que una noche salió disparado de su casa y
comenzó a correr hacia el río diciendo que Ángela lo llamaba, que debían estar juntos,
justo detrás de él sus amigos corrían tratando de detenerlo pero al llegar al río
todos vieron claramente que Ángela estaba parada ahí, en el mismo lugar donde dos años
atrás se había suicidado, parecía más delgada que antes y la palidez de su rostro era
tan blanco como la cera. Sin dar la más mínima muestra de terror Beto se le acercó y
después de un prolongado beso, ambos saltaron a las furiosas aguas para así estar juntos
por siempre.
Después de ese episodio nadie quiso decir nada al respecto no podían creer que todo eso
hubiese sucedido, en cuanto a Gladys, ella no se salió con la suya como todos creían
pues seis meses después la encontraron muerta en su cama con los pulmones inundados de
agua de río.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Lun 04 Feb 2013, 11:18

LA CASA DE ARAMBERRI











Este
es un hecho que, a la fecha, sigue atrayendo a todo aquel que oye de
este caso. aparentemente el número 1026 de la calle José Silvestre
Aramberri en la ciudad. de Monterrey n.l. México, es una casa más que
data de principios de 1900, muy vieja y descuidada, mostrando que no se
le ha puesto el más mínimo interés en su conservación.

Por consecuente lo que atrae a las personas no es su casi extinta
arquitectura, o la malla ciclónica que cubre todo el frente de la casa, o
el patio descuidado lleno de árboles viejos el cual se ve desde la
calle. lo que hace a esta casa tan especial fue la tragedia que tuvo
lugar en su interior, de la cual no voy a profundizar por ser un hecho
muy delicado, pero sí comentaré sus consecuencias.

Mientras corría el año de 1933, la casa de Aramberri fue escenario, y
mudo testigo, de una muestra de la locura causada por la ambición
humana. En ese tiempo era hogar de una de las familias más respetadas y
de abolengo en la región. Un día, mientras el señor de la casa iba a
trabajar, su esposa e hija fueron atacadas por tres sujetos los cuales
deseaban saber la ubicación de un gran cofre lleno de monedas de plata.
En el comedor de la casa es donde estos seres, a los cuales no se les
puede llamar humanos, torturaron de la manera más horrenda, sangrienta y
cruel a dos mujeres, el ama de casa y su hija.

La investigación de este caso fue difícil, ya que no había rastros de
que las puertas hayan sido forzadas, y como testigo estaba el perico
mascota de la familia, quien fue pieza clave para la captura de los
asesinos, ya que con sus escandalosos gritos repitió las últimas
palabras de una de sus dueñas: "no me mates gabriel, no me mates". esto
armó las pistas necesarias para que las autoridades capturaran al
sobrino de la familia, y después a sus cómplices. a los tres homicidas
se les aplico la "ley fuga" a manera de escarmiento.

Desde esa lejana fecha, en esta casa han pasado muchísimos hechos
sobrenaturales, desde escuchar los lamentos de las mujeres, hasta ver o
sentir su presencia.

El caso tomó mucha fuerza hace unos años, cuando un par de reporteros
entraron a la casa para averiguar supuestos hechos paranormales. Al
salir de la casa por atender otra noticia, los reporteros sufrieron un
grave accidente automovilístico, al revisar el material que obtuvieron
en la casa se escucha claramente un grito lejano y hueco.

Esto motivó a que muchos programas hicieran sus investigaciones,
(incluso se llamó a Carlos Trejo, investigador mexicano especialista en
hechos paranormales). Pero no se ha dado una explicación a los hechos
inexplicables de la casa.

La casa tuvo que ser cerrada al público ya que muchas personas de todos
los niveles, especialmente los jóvenes, entraban a la casa buscando ser
testigos de algún hecho sobrenatural, para rezar por el alma de las dos
mujeres o para satisfacer su enorme morbo.

Nada sigue igual que en el año 1993, en la sala ya no se encuentras los
muebles que fueron testigos mudos del horror y del dolor provocado a esa
familia. La recámara sigue en pie y en donde los testigos comentan que
se aprecia un recuadro con el rostro desfigurado de una mujer
(posiblemente el de la ama de casa). se pasa al comedor, lugar en donde
se cometió el crimen. la cocina, el sanitario, la bodega, el patio, todo
sigue ahí. en toda la casa se siente la tensión, la cual sólo motiva a
pedir por el eterno descanso de las almas atormentadas, cuya esencia
está impresa en la casa, acompañada de un fuerte olor a azufre.

Siendo el tema principal de varios libros, la casa del "crimen de
Aramberri" es visitada por curiosos e investigadores, quienes aseguran
que en la noche se pueden oír los lamentos de las almas que penan en la
casa, y a veces puedes ver asomadas por una ventana o recorriendo el
patio o el interior de la casa a las inquilinas que posiblemente nunca
se irán.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Lun 04 Feb 2013, 11:23

EL ORFANATO MALDITO











Hace
muchos años hubo un orfanato solo para niñas , el edificio estaba
dirijido por monjas y tenia muy buena fama en toda la región. Muchas
niñas huerfanas eran enviadas allí y las dueñas las acogían y cuidaban
con cariño. sin embargo , aquello cambió radicalmente un día de otoño.
Nadie sabe por que sucedió , ni por que las monjas hicieron eso , solo
se sabe que, un día , las monjas decidieron acabar con su
establecimiento e iniciaron una terrible masacre contra las niñas ,
ninguna sobrevivió y se dice que , despues de matar a las niñas las
monjas se suicidaron una a una , provocandose la muerte de la misma
manera que a las niñas a las que asesinaron . desde entonces se dice que
, si osas pasar al edificio ( no ha sido derruido y se conserva como
símbolo del pueblo) los espíritus de las monjas temeran que descubras su
terrible secreto y se aseguraran de que no lo hagas , no te permitiran
salir y te mataran del mismo modo que lo hicieron ellas y las niñas que
asesinaron .
muchas personas no han creido esta historia y han decidido pasar al
orfanato , yo he acompañado a algunas de ellas hasta la puerta y he
visto como se adentraban en el edificio , todas las personas que se han
atrevido a entrar no han vuelto nunca y alguna vez que he acompañado a
alguien y he acampado delante para esperale he podido escuchar terribles
gritos que procedian del interior del edificio.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Mar 05 Feb 2013, 20:56

EL ROBO DE RIÑONES











Un
joven decidió un sábado por la noche asistir a una fiesta. Se estaba
divirtiendo bastante, se tomó unas cervezas y una muchacha que conoció
allí y a la que parecía gustarle, le invitó a ir a otra fiesta.
Rápidamente aceptó y marchó con ella. Fueron a un apartamento, donde
continuaron tomando cerveza y aparentemente le dieron droga (no sabe
cuál).
Lo siguiente que recuerda es que despertó totalmente desnudo en una
bañera llena de cubitos de hielo. Todavía sentía los efectos de la droga
y de la cerveza. Miró a su alrededor y estaba solo. Luego, se miró el
pecho y descubrió que tenía escrito con pintura roja este mensaje:
“Llame al 911 o usted morirá”.
Vio un teléfono cercano a la bañera, así que llamó inmediatamente. Le
explicó a la operadora la situación en la que se encontraba. La
operadora le aconsejó que saliera de la bañera y que se mirara en el
espejo. Se observó aparentemente normal, así que la operadora le dijo
que revisara la espalda. Al hacerlo, se apercibió que tenía dos ranuras
de nueve pulgadas en la parte baja del abdomen. La operadora le dijo que
se metiera nuevamente en la bañera y que mandaría un equipo de
emergencia.
Desgraciadamente, después de que lo examinaron a fondo en el hospital,
reparó en lo que le había pasado: le habían robado los riñones.
Actualmente, esta persona se halla en el hospital conectado a un sistema
que lo mantiene vivo. La Universidad de Texas y el centro médico de la
Universidad de Baylor realizan gestiones para encontrar donan
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Miér 06 Feb 2013, 13:07




La Planchada



25 enero 2013 /







La leyenda de la planchada es
probablemente una de las más populares de México. En ella narran la
historia de una enfermera fantasmal que vaga por los pasillos del
hospital y atiende a los enfermos que necesitan ayuda médica…

Cuentan que cierto día, una chica
llamada Eulalia entró a formar parte del personal de enfermería en el
hospital. Era una chica de buena presencia, con cabellos rubios, ojos
claros y facciones finas, con una actitud amable y educada aunque
revestida por un ligero aire de seriedad.

Desde sus primeros días en la
institución médica, Eulalia demostró gran profesionalismo y diligencia,
mostrándose siempre solicita con el personal médico y con los pobres
enfermos, hacia los cuales profesaba una dedicación que a veces iba más
allá del mero deber. Por otra parte, Eulalia siempre estaba muy limpia y
arreglada, con el uniforme blanco perfectamente planchado e impoluto,
exento de la más mínima mancha o arruga.

Como era de esperarse, Eulalia se
granjeó rápidamente el aprecio de los médicos, a la par que, gracias a
su natural simpatía, logró verse libre de inspirar envidia en sus
compañeras y compañeros de enfermería.

Por otra parte, la vida de Eulalia era
realmente tranquila, sana y sencilla, ya que todo su tiempo se dividía
entre las labores en el hospital y las atenciones hacia su pequeña pero
estable y relativamente feliz familia, conformada por sus padres y sus
dos hermanos menores, al menos en lo que respecta a su círculo más
cercano. Por ello, los días habituales de Eulalia consistían en trabajar
en el hospital, llegar a casa con una sonrisa, comer con todos, dormir
un rato, despertar y pasar sus horas siguientes en tareas domésticas que
compartía con su madre, en jugar con sus hermanos o en la lectura.

Sin embargo, un día todo cambió…

En efecto, cierta mañana el director del
hospital convocó al personal para presentar al nuevo médico que acababa
de llegar: el Dr. Joaquín, un tipo inteligente, guapo y alto, venido
“de buena familia”, pero con un cierto aire de arrogancia. Todas las
demás enfermeras y casi todos los enfermeros fueron, pero Eulalia se
quedó atendiendo a un paciente.

Pasados unos cuantos días, Eulalia
todavía no había cruzado palabra alguna con el Dr. Joaquín, y apenas lo
había visto de lejos, aunque a sus oídos ya habían llegado los rumores
que lo retrataban como un tipo orgulloso, como uno de esos hombres que
miran a casi todos “por encima del hombro”. Eso hacía que ella no
tuviera muchos deseos de conocerlo, pero un día la convocaron para que
lo ayudase con la extracción de una bala en la pierna de un paciente…

Pese a los rumores, cuentan que Eulalia
quedó prendada del Dr. Joaquín cuando lo vio de cerca, al punto de que
sus manos temblaban ligeramente cuando le pasaba los instrumentos,
llegando incluso a equivocarse en lo que respecta a entregar el
instrumento correcto…

Después de ese primer encuentro, Eulalia
empezó a enamorarse apasionadamente del Dr. Joaquín, a pesar de que le
decían que no le convenía, que el tipo era un egocéntrico y que
coqueteaba con una y otra enfermera. No obstante ella siguió en su afán,
diciéndose que sus compañeras estaban exagerando o simplemente
justificando a Joaquín cuando no podía dudar de tales o cuales críticas
que sobre él se cernían. De ese modo, pasados algunos meses ella
consiguió su propósito y el Dr. Joaquín cedió a sus encantos, aceptando
ser su novio.

Durante un largo tiempo Eulalia se
sentía la criatura más dichosa del mundo, y su pasión crecía como un
incendio a pesar de que Joaquín no parecía amarla con la misma
intensidad e incluso, según las malas lenguas, coqueteaba con otras
chicas a espaldas de ella.

Tras poco más de un año de noviazgo,
Eulalia se sorprendió cuando cierto día Joaquín le propuso matrimonio, a
lo cual ella accedió con el cándido entusiasmo de una quinceañera
enamorada. Sin embargo era necesario esperar para la boda, ya que antes
Joaquín debía irse a un seminario de 15 días en otra ciudad.

Antes de irse él le pidió que le
planchara y preparara un fino traje, ya que debía estar impecable y
elegante en el seminario. Entonces ella aceptó y, justo un día antes del
viaje, él fue a recoger el traje y a visitarla, hablando tendidamente
con ella y despidiéndose entre abrazos, besos y promesas de amor eterno…

Tan solo una semana tras la partida de
Joaquín, Eulalia ya lo extrañaba como si hubiese estado ausente varios
meses, por lo que a veces adoptaba una actitud de melancólica nostalgia.

Paralelamente, justo después de una
semana cumplida desde el último día en que vio a Joaquín, un enfermero
la abordó cuando estaba sola, le declaró su amor y le pidió que por
favor lo acompañara a una fiesta como su pareja de baile, pero ella se
negó y le dijo que si acaso no recordaba que el Dr. Joaquín y ella
tenían una relación… Asombrado y algo herido, el enfermero la miró y le
dijo que no entendía cómo es que nadie le había contado que Joaquín
renunció en el hospital y se fue a un viaje de luna de miel con su nueva
esposa…

Las palabras del enfermero habían dejado
completamente helada a Eulalia, con esa mezcla de dolor y consternación
que alguien siente cuando inesperadamente le informan que su madre o
alguien muy querido ha muerto, aunque con la enorme y gran diferencia de
que en la mirada de Eulalia latía la decepción. Por eso ella no acertó a
decir nada, y solo agachó la cabeza y se fue, caminando con la leve
esperanza de que aquello fuese un invento del enfermero para salir con
ella. Pero a la mañana siguiente fue y averiguó en los registros, y
efectivamente Joaquín había renunciado, por lo cual era lógico asumir
que lo de la luna de miel era también cierto, tal y como decían muchas
más personas además del enfermero…

Desde su decepción amorosa, Eulalia
jamás volvió a ser la misma. Nunca había tenido un novio antes, y solo
le había gustado uno que otro chico durante su adolescencia, siendo con
Joaquín con quien supo lo que realmente era el amor. Sentía que su
corazón era un jarrón despedazado sobre el árido suelo de la vida, y al
parecer ni ella misma quiso recoger los pedazos y recomponerlo, ya que
permitió que la amargura fuera apoderándose progresivamente de ella,
hasta convertirla en un ser frío, silencioso y sombrío, en una mujer que
no volvió a vincularse a ningún hombre porque se abandonó a la idea de
que todos “eran iguales”, y en una enfermera que realizaba su trabajo
con el alma empolvada por el tedio y el desgano, descuidando a los
enfermos hasta el punto de que algunos murieron por sus negligencias al
olvidarse darles la medicación, a pesar de ello no fue despedida porque,
sus compañeros y superiores la apreciaban y pensaban que tarde o
temprano volvería a ser la chica trabajadora y dedicada a los pacientes
que siempre había sido.

Pasaron así los años y un día la
enfermedad cayó sobre ella, transformándola en una paciente más del
hospital donde por décadas fue indiferente hacia el malestar de los
enfermos que tan mal atendía. Ella era la abandonada ahora. Sin embargo,
en lo profundo de su soledad, la reflexión le ablandó el corazón y,
antes de morir, se arrepintió de haber sido tan mal enfermera,
falleciendo sin poder perdonarse a sí misma, y con el anhelo de enmendar
de alguna forma sus errores pasados…

Tras la muerte de Eulalia, en el
hospital comenzaron a surgir testimonios de gente que era atendida por
una amable enfermera que no parecía pertenecer al personal del hospital.
Una chica joven con la ropa impecable, perfectamente planchada, tal y
como la llevaba Eulalia en vida. Normalmente los testimonios eran
confusos porque solía atender a los enfermos cuando dormían, se
encontraban sedados o estaban muy graves.

En cierta ocasión, una de las enfermeras
que trabajaban de noche se quedó dormida en su turno. Su negligencia le
podría haber costado la vida a un paciente que necesitaba una
importante medicación para tratar una fuerte infección que hacía
peligrar su vida. El hombre, semiinconsciente, observó como una
enfermera, a la cual no pudo reconocer porque tenía el rostro
ligeramente borroso y como desdibujado, le suministró el antibiótico
necesario y, mientras lo arropaba, le dedicó una caricia en el pelo. Un
par de horas después, la enfermera que se había dormido en su turno se
despertó sobresaltada y, acordándose de lo importante que era
suministrarle la medicación al señor, salió corriendo hacia su
habitación, temiéndose lo peor. Al llegar allí se encontró que, el goteo
que mezclaba el antibiótico con el suero, estaba perfectamente colocado
y la dosis era la correcta. Aún asustada, le preguntó al paciente quién
le había puesto la medicación. La respuesta la dejó helada: “Su
compañera rubia, la que tiene la bata sin una sola arruga”.

Ésta fue una de las cientos de veces que
“La Planchada” atendió a alguien que necesitaba la ayuda médica o que
había sido descuidado por las otras enfermeras. Pocos son los que la
recuerdan, ya que siempre atiende a personas graves o cuando están medio
dormidas; ninguno puede recordar su rostro con claridad, ya que, casi
siempre que se ha dejado ver, lo ha hecho con su cara ladeada o de
espaldas. Pero todos los testimonios concuerdan en lo mismo, en lo
impoluto de su aspecto y en la perfecta forma en la que están planchadas
sus ropas, así como en lo cordial y profesional de su trato. Algunos,
de entre el personal del hospital, también dicen haberla visto durante
escasas fracciones de segundo entrar o salir de la habitación de un
paciente e incluso haber sido despertados por el espíritu de Eulalia
cuando dormían en sus turnos, tocándoles el hombro, y comprobando al
despertar que estaban solos y que los pasillos del hospital estaban
desiertos. Aunque nunca la vieron como una amenaza, ya que ayudaba a los
enfermos cuando estos eran descuidados, cosa que se sabía gracias a los
múltiples testimonios de pacientes que afirmaban haber recibido tal o
cual medicación en ausencia de personal médico.
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por El Avi65 el Miér 06 Feb 2013, 13:51

Muy interesantes y horribles esta leyendas urbanas, creo que la ultima es un bella historia

Pero aun recuerdo cuando era pequeño (pues yo también fui pequeño una vez) que mi mama, me decía cuando ida al colegio, ten mucho cuidado y NO cojas nada de nadie que no conozcas, pues ay mala gente que raptar niñ@s, para sacarle la sangre , para dársela a otra gente mala para que se curen . Y creo que me decía que era de “tuberculosis” o algo así, pero esto lo recuerdo que me dijo durante muchos años. No sé si era leyenda urbana y que se sí que se dieron casos de nin@s que por aquellos años habían desaparición. Y esto lo vive yo y así lo cuento. El Avi



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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Miér 06 Feb 2013, 21:44

si que lo es por eso la puse porque me gusto ,
Avi yo recuerdo lo mismo tanto mis padres como mi abuelo siempre nos contaban cosas que decian que era verdad sobre todo mi abuelo yo era muy pequeña pero lo recuerdo muy bien siempre nos dicia que tubieramos mucho cuidado y que no nos fueramos con nadie que no conocieramos , algunas leyendas que mi abuelo me contaba eran cierta porque la familia vivian en el mismo pueblo

Avi muchas gracias por pasate por este hilo aunque sean historias escalofriantes ....
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Vie 08 Feb 2013, 17:03

Spoiler:
[size=18La caza del hombre

7 febrero 2013

caza_hombre

¿Existen las cacerías humanas? ¿Quién no ha escuchado alguna vez la leyenda urbanas de que existen ricos que por diversión juegan con la vida de mendigos o prostitutas sometíendolos a un macabro juego del gato y el ratón?…

Pedro había trabajado como albañil desde los dieciséis años; ahora, con más de cuarenta, su cuerpo se había endurecido por el duro trabajo que llevaba casi treinta años desempeñando. Sus manos parecían de piedra y eran tan callosas que uno diría que se habían fundido con el cemento que había cargado durante años, miles de sacos que había trasladado sin la menor queja. Y es que Pedro era un trabajador incansable, un noble hombre que doblaba turnos y no dudaba en tener dos trabajos para sacar adelante a su familia.

Pero ni la excelente forma física que aún mantenía ni su inquebrantable espíritu de trabajo le servían de nada con la crisis actual. La burbuja inmobiliaria y la crisis del ladrillo habían reducido al mínimo los trabajos de albañilería y, las pocas veces que surgía una nueva obra, preferían contratar a algún chico más joven, por lo que el pobre Pedro llevaba más de un año sin empleo ni paro (prestación por desempleo), y más de cuatro años sufriendo con la mayor dureza la crisis en la que estaba inmersa el país.

Los pocos ahorros que tenía se habían esfumado tratando de mantener a su familia durante ese periodo y en la asfixiante hipoteca que había adquirido años atrás. En la época de bonanza todo el mundo compraba casa y, cuando su mujer quedó embarazada por segunda vez, no dudó en arriesgarse a comprar un pequeño piso donde criar a sus hijos. Unas “cómodas” letras que pagaría a veinte años y que en su momento, y gracias a su esfuerzo de siempre por el que se ofrecía a hacer horas extras o trabajar sin contrato para ganar un poco más de dinero, podía pagar sin problemas.

La situación era cada vez más dramática y hacia varios meses que no podía pagar la hipoteca, por lo que el banco le había enviado una orden de desahucio, aunque sus hijos necesitaban ropa nueva y cada vez le resultaba más difícil traer comida a casa. Gracias a la ayuda familiar (y en especial de los padres de su esposa) habían podido sobrevivir todo ese tiempo viviendo en la más absoluta pobreza. Pero si había algo admirable en Pedro era su espíritu de lucha, ni un sólo día desde que perdió su empleo había cesado en su búsqueda de trabajo: acudía a obras ofreciendo sus servicios, limpiaba los cristales de los coches que se detenían en los semáforos, recolectaba latas o cualquier otra chatarra que la gente tirara a la basura y por la que le pudieran pagar algo, etc.

Una noche, mientras buscaba en un contenedor de basura en un barrio adinerado de la ciudad, se detuvo junto a él una impresionante limusina con los cristales tintados. Pedro se giró por instinto al notar que alguien le observaba desde su interior, un instante después el cristal de una de las ventanillas traseras comenzó a bajar.

— Amigo, venga aquí un momento.
— Buenas noches señor – dijo Pedro cabizbajo pensando que probablemente le daría algo de limosna.
— He observado que está usted pasando problemas económicos y creo que puedo proponerle un negocio que le ayudaría a salir de su miseria.
— ¿A qué tipo de “negocio” se refiere usted? Antes de que diga nada quiero que sepa que soy casado y padre de familia – Pedro había empezado a enfurecerse pensando que le haría algún tipo de demanda sexual.
— Verá, represento a un grupo de personas muy poderosas que están un poco asqueadas de su acomodada vida, por lo que están buscando nuevos retos. Estas personas obviamente quieren guardar su anonimato y preservar la naturaleza del trato hasta confirmar que alguien esté lo suficientemente interesado como participar en su “juego”. Le puedo asegurar que, si decide participar, recibirá una importante suma de dinero.
— Habla usted de un “juego” y una gran suma de dinero, espero por su bien que no me esté pidiendo lo que creo que me está pidiendo.
— Tranquilo, no es nada sexual si es a lo que usted se refiere, no me está permitido hablar del tema en la calle. Si desea, usted puede subir a la limusina y le explico en qué consiste el “juego”. Si por el contrario no está interesado, aquí tiene usted un poco de dinero por el tiempo que le he hecho perder – El hombre de la limusina le ofreció un billete de 200 euros.
— ¿Me dice usted que me da este dinero así sin más? ¿Quiera o no quiera el trabajo?.
— Así es, caballero, aunque francamente sería una pena que no aceptara porque esto es una miseria en comparación con lo que estamos dispuestos a ofrecerle si decide participar.
En estos momentos la curiosidad de Pedro y la promesa de ganar una fuerte suma de dinero que podría salvarle a él y a su familia, pudo contra el buen criterio que siempre había tenido y, tras pensarlo unos segundos, subió a la limusina. El interior era tan lujoso como parecía desde fuera.
— ¿Desea usted tomar algo? – le dijo el hombre que presentaba un aspecto impoluto y un traje que parecía costar tanto como toda la ropa que había en el armario de Pedro.
— No, muchas gracias, no bebo – Pedro no se fiaba del hombre por lo que decidió no probar nada de lo que le ofrecía.
— Veo que es usted un hombre ocupado, así que iré directamente al grano. Como le dije antes, mis clientes son personas a las que les gusta la aventura y los retos. Muchos de ellos han practicado deportes extremos o han hecho safaris a África para cazar grandes animales. Y es ahí donde entra usted, con el tiempo mis clientes han perdido el interés por la caza, sus presas habituales son predecibles y tontas por lo que su deporte favorito les ha llegado a aburrir.
— ¿Me está usted insinuando que me debo dejar cazar? ¿Qué tipo de locura es esta?.
— No, por supuesto que no, eso sería un asesinato o al menos un intento de homicidio. Mis clientes emplean pistolas de paintball, usted únicamente debe evitar que le impacten con sus disparos de pintura y conseguir llegar a un punto concreto del mapa antes de que le consigan “cazar”. Si acepta, añadiré 5.000 euros más al dinero que le he entregado. Y si es usted capaz de escapar, la suma de dinero ascenderá.
— ¿Y cuánto dinero se supone que ganaría si consigo escapar?.
— La suma ascendería a 20.000 euros, creo que no está nada mal por una noche de trabajo, ¿no?.
— Todo esto me parece un poco raro – Dijo Pedro visiblemente asustado.
— Mire, caballero, no nos vamos a engañar, para mis clientes 20.000 euros es una suma insignificante de dinero, lo que se gastan en una noche de fiesta. Si desconfía del trato puede usted bajarse ahora mismo del coche, irse con sus 200 euros y arrepentirse toda la vida por no aceptar este trato que le cambiaría la vida.

Pedro quedó pensativo por unos segundos.

— Ok, trato hecho, pero deberán pagarme 10.000 por participar y 25.000 si gano – dijo Pedro- Con ese dinero podré saldar mi hipoteca y comprarle un pequeño regalo a mi mujer e hijos.
— Veo que no me he equivocado con usted, es todo un luchador. Permítame hacer una llamada a mis clientes y empecemos con el juego.
— ¿Cómo? ahora mismo, debo avisar a mi mujer que llegaré tarde.
— Me temo, amigo, que no dispongo de ese tiempo; y como le comenté antes, mis clientes quieren que la naturaleza de su juego sea secreta. Imagínese que se presentara la Prensa, la imagen de estas personas tan poderosas podría verse dañada. Le prometo que una vez finalice el juego le permitiré llamar a su esposa para que no se preocupe, además seguro que cuando llegue con el dinero le perdona por no dormir en casa hoy. Lo que sí me veo obligado es a hacerle firmar este contrato en el que usted se compromete a no revelar a nadie, y eso incluye a su esposa, de dónde ha obtenido el dinero.

El hombre le entregó un papel en el que Pedro eximía de toda responsabilidad a los “jugadores” por el daño físico que pudiera sufrir mientras participaba en el juego (como torceduras, caídas o golpes). Así mismo se comprometía a no revelar el origen del dinero ni la identidad de los participantes, bajo multa de varios miles de euros. Todo parecía haber sido escrito por uno de esos abogado pedantes que saben dar buen uso de la letra pequeña. Pero Pedro estaba tan desesperado por su situación económica que no vio otra posible salida, debía aceptar aunque todo esto le olía un poco mal.

Tras realizar la llamada, el hombre indicó al chófer de la limusina unas coordenadas y pocos minutos después el vehículo abandonó la ciudad y se dirigió hacia una zona rural. Una hora después se detuvieron junto a una cabaña en mitad del monte. Allí habían al menos una docena de vehículos todo terreno de gama alta y un grupo de personas con las típicas máscaras de paintball que Pedro rápidamente reconoció como los cazadores que participarían en la caza. La mayoría tenían un cuerpo gordo y rechoncho que los trajes de camuflaje que llevaban no podían disimular. Para sus adentros, Pedro pensó que eso sería trabajo fácil, probablemente esos ricachones no habían practicado deporte en su vida y, diez minutos después de empezar la “caza”, ya estarían con la lengua fuera.

El hombre que había reclutado a Pedro comenzó a hablar en voz alta:

— ¡¡¡Amigos, préstenme atención!!! Les presento a Pedro, nuestro participante de hoy. Les aviso que es todo un luchador. Pedro es padre de familia y tiene muchas ganas de llevarse el premio así que atraparle no será una tarea fácil. – dijo con voz de presentador de concursos de la televisión – Como siempre, daremos una ventaja de diez minutos al “corredor”. Pasado ese tiempo podrán dirigirse al armero y seleccionar el arma que quieran. Pedro tendrá que descender la montaña y cruzar el valle hasta llegar a la autopista que bordea la ciudad. Ustedes cuentan con la ventaja de conocer el terreno y ser consumados cazadores y rastreadores, pero no se relajen porque Pedro está en una excelente forma física.

Los cazadores comenzaron a situarse y el anfitrión de la velada dirigió a Pedro hacia un mirador que había junto a la cabaza, desde el cual se podía ver a lo lejos la ciudad.

— Aunque desde aquí no lo podrás ver, justo antes de llegar a la ciudad hay una autopista que la rodea. Está bastante lejos, e incluso para una persona en forma como usted, cruzar todo el bosque le llevará casi toda la noche. Le aconsejo que no subestime a esa panda de gordinflones, algunos han ganado importantes trofeos de caza y conocen la zona, por lo que es muy improbable que se pierdan mientras le buscan. Le aconsejo que no pierda el tiempo y corra tan rápido como pueda, cuanta mas guerra les de a mis clientes, más posibilidades tiene de llevarse el premio ¡¡¡Corra, corra!!!

Pedro sin dudar comenzó a correr montaña abajo, era mucho más difícil de lo que pensaba, ya que todo estaba oscuro y lleno de piedras, así que cualquier movimiento en falso le podría provocar una torcedura de tobillo que sin duda le impediría ganar su premio. Escuchó gritos de júbilo a su espalda y algo que aún no había percibido antes… ladridos de perro, decenas de ladridos que como por arte de magia comenzaron a retumbar por todo el bosque mientras corría para alcanzar su objetivo. Sin duda era algo que no le habían contado al explicarle las “normas” del juego, y por un momento se estremeció pensando que uno de los perros se pudiera escapar y atacarle, aunque el miedo era un sentimiento que debía evitar si quería concentrarse en la huída.

Minutos después escuchó una detonación, se imaginó que sería el “pistoletazo de salida” de los cazadores, pero las detonaciones continuaron y los ladridos de los perros cada vez eran más fuertes. Sin duda eso no sonaba como una pistola de paintball, el estómago de Pedro parecía encogerse con cada disparo, estaba tan nervioso que por un instante tuvo que detenerse para fijarse por dónde iba, pues estaba corriendo en un estado de pánico y sin darse cuenta había comenzado a correr en zigzag. Recordó que una vez en televisión había visto un documental en el que explicaban cómo guiarse de noche con las estrellas, pero el bosque era tan frondoso que rara vez podía ver el cielo, y mucho menos distinguir una estrella en especial dentro de ese inmenso mar de luces.

Los ladridos de los perros eran lo que más nervioso le ponía, cada vez sonaban más cerca y sin duda estaban guiando a los cazadores en línea recta hacía él. Su ventaja de diez minutos era insuficiente si se hacía uso de sabuesos y probablemente por ese motivo no le habían advertido antes. Por un momento los ladridos se hicieron insoportables, y fue entonces cuando, al girarse, vio por un breve instante una sombra oscura que se abalanzó contra él.

El impacto de un perro de unos cuarenta kilos de peso fue suficiente para que ambos rodaran por el suelo. Era un imponente perro de color negro, con patas y hocico de color bronce, que trataba de morderle. Instintivamente Pedro interpuso su brazo entre los dientes del can y su cuello, y el animal comenzó a morderle en el antebrazo tratando de desgarrar su carne. Pedro era muy fuerte pero le resultaba imposible soltarse de las mandíbulas del perro que parecía dispuesto a sujetar su presa hasta que llegara su amo. Desesperado y con un dolor terrible en el brazo, agarró un piedra con la mano libre y le estampó en la cabeza al animal varios golpes hasta que finalmente le soltó. El perro quedó aturdido en el suelo y Pedro, que a pesar de todo no deseaba ningún mal al animal, se levantó dejándolo malherido pero sin rematarlo, y trató de seguir corriendo. Pero cuando se incorporaba vio una silueta humana a menos de quince metros, e instintivamente se escondió detrás de un árbol, pero no lo hizo suficientemente rápido y una explosión sonó a su espalda.

Sintió una fuerte punzada en su oreja y de repente su camisa empezó a mojarse, Pedro llevó su mano hacia la humedad y se dio cuenta de que era sangre. Instintivamente llevó su mano a la oreja y se dio cuenta de que estaba destrozada por el disparo, tenía tanta adrenalina en el cuerpo tras luchar con el perro, que prácticamente no había sentido el dolor de que su oreja fuera arrancada de cuajo por los perdigones que disparó el cazador con su escopeta.

Pero pese a no sentir dolor, lo que sí sintió fue un miedo terrible, pues los cazadores estaban usando munición de verdad y parecían fuertemente armados. Lo que antes era un carrera por conseguir su premio, se había tornado en una carrera por su propia vida, y lo peor de todo, uno de los cazadores estaba a pocos metros del árbol en el que se escondía. Pedro estaba bloqueado por el miedo, no sabía si salir corriendo o tratar de dialogar con él. Un segundo disparo que destrozó la corteza del árbol donde estaba parapetado le sacó de su shock, y sintió como algunas astillas se clavaban en su pierna tras la explosión. Entonces un sentimiento de furia le invadió, y sin pensárselo dos veces se abalanzó contra el cazador, quien en ese momento estaba recargando su arma y sin duda había subestimado el espíritu de lucha de Pedro, quien de un certero puñetazo le tumbó, a pesar de la máscara de paintball que llevaba. Comenzó a golpearlo por todo el cuerpo y en la lucha, mientras rodaban por el suelo, la escopeta de dos cañones que portaba el cazador se golpeó contra unas rocas, con tan mal fortuna para Pedro que el gatillo se soltó, quedando inutilizada.

Tras unos breves segundos de más forcejeo, el rico gordinflón quedó inconsciente en el suelo, y Pedro se levantó y se acercó a por la escopeta, para llevarse la sorpresa de que ésta se había roto. Aún así aprovechó para buscar en los bolsillos del ricachón, ya que necesitaba algún teléfono o forma de comunicarse. Pero todo parecía estar meticulosamente preparado y el hombre no portaba mas que: munición, una brújula y un cuchillo. Pedro tomó la brújula y el cuchillo y empezó a desvestirse. Sin duda los perros podían rastrearle por el olor de sus ropas así que se quedó desnudo y posteriormente se puso el pantalón de camuflaje del hombre al que había dejado inconsciente. Dejando todas sus ropas junto al “cazador cazado”. Comenzó nuevamente a correr, aunque esta vez ya no lo hacía sin rumbo, pues siguiendo las indicaciones de la brújula podía evitar zigzaguear y correr en círculos.

Cuando había recorrido apenas unos metros, escuchó nuevamente a los perros, pero esta vez se trataba de toda una jauría que, siguiendo el olor de sus ropas puestas en el cazador, se abalanzó sobre el hombre que aún se encontraba inconsciente. Los gritos de dolor del ricachón cruzaron todo el bosque cuando seis perros comenzaron a despedazarlo vivo confundiéndolo con “la presa”. Pero entonces un par de detonaciones más hizo el silencio: una pareja de cazadores había llegado al lugar, aunque demasiado tarde ya que su compañero de aventuras yacía muerto, con el cuello destrozado por el mordisco de un perro y con la mitad de las tripas fuera del cuerpo.

Pedro continuó corriendo sin parar, los perros ya no ladraban, era como si el trágico incidente hubiera finalizado la búsqueda, pero desde luego no estaba dispuesto a regresar para reclamar su premio.

Veinte minutos después y cuando ya comenzaba a amanecer, Pedro observó entre los árboles unas luces que cruzaban a toda velocidad. No dudó ni por un instante y corrió hacia la carretera que simbolizaba su salvación, aunque al llegar allí se quedó petrificado.

— Buenos días, Pedro – dijo el hombre que le había “contratado” mientras le apuntaba con una pistola – nunca nadie había llegado hasta aquí, es impresionante tu fortaleza y tu capacidad de adaptarte. Nadie diría que es la primera vez que participas, aunque claro, es imposible que hubieses “jugado” antes. Como te estarás imaginando, nadie puede “escapar”. Imagínate que nuestro secretito se divulgase, eso sería el fin de mi negocio.

Pedro estaba agotado y no tenía casi fuerzas para correr, pero aún así se giró y trató de internarse nuevamente en el bosque. Dos detonaciones sonaron a su espalda, ambos disparos impactaron en su cuerpo y Pedro cayó al suelo con el pulmón perforado, escupiendo sangre y casi incapaz de respirar. Lo último que escuchó fueron unos pasos que se acercaban, un tercer disparo en la cabeza acabó con su vida.

— ¡¡¡Julián!!! – gritó el promotor del evento llamando al chófer – Ayúdame a meter a éste en el maletero.
— Uff, éste casi se nos escapa, si no llega a ser por el GPS que lleva cada brújula, podría estar contando todo en una comisaría ahora mismo. – dijo el chófer mientras sujetaba de las axilas el cadáver de Pedro.

— Sí, pero no hay mal que por bien no venga, cuando se corra la voz entre los ricachones de que el ministro ha muerto en una cacería, empezarán a hacer cola para participar. Son tan idiotas que nos pagarán el doble sin rechistar por sentir el “plus de adrenalina”.

NOTA: El relato de arriba no es la leyenda como tal sino una dramatización y ejemplificación de la creencia más o menos difundida en varios países, de que entre los ricos existe un deporte oculto, sádico e ilegal: la cacería de personas. Así, se piensa que hay ciertos clubes secretos de gente adinerada, y que muchas desapariciones de personas, particularmente de los menos protegidos por la ley como son los mendigos y las prostitutas, se explicarían con estas cacerías humanas, aunque siempre dándoles vanas esperanzas de que pueden sobrevivir, o engañándoles con la idea de que participarán en algo diferente, un juego no mortal, tal y como podría ser el escapar de cazadores que, en lugar de armas reales tienen pistolas de paintball. Por último, podemos decir que existe una variante nada macabra de esta leyenda, la cual dice que, en Las Vegas, uno de los pocos lugares de USA en que se acepta la prostitución (aunque encubierta como servicios de striptease), hay un deporte en que los participantes cazan a mujeres desnudas, solo que con municiones tipo paintball, a fin de que no les pase nada a las chicas, y de que se pueda constatar (por las manchas en el cuerpo de la presa) si ésta fue abatida por el cazador, quien podrá tener sexo con la presa si consigue abatirla…

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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Vie 08 Feb 2013, 17:15

La Mano Peluda

11 enero 2013

mano_peluda

Hay muchas versiones de la leyenda de la Mano Peluda, pero entre ellas destaca la de la Mano de Horta. Esta versión se originó antes de la Revolución Méxicana, y nos habla de un codicioso e insensible usurero que, al morir, empezó a penar bajo la forma de una mano grotesca, oscura, y asesina…

Corría el año 1908 en la ciudad de Puebla, y los llamados “montepíos” (casas de empeño) abundaban y proliferaban bajo el ala indiferente y corrupta —las autoridades se llevaban parte de las ganancias de los montepíos— del gobierno de Porfirio Díaz.

No era un hecho sorprendente, teniendo en cuenta que, si bien el Porfiriato representó una época de crecimiento económico, en la práctica ese crecimiento económico se veía ensombrecido por la injusticia social inherente a la enorme polarización (los pobres se empobrecían, los ricos se enriquecían, la clase media se estancaba) de las diversas clases sociales, cosa que a la larga habría de estallar en la subversión de la revolución.

Era en ese ambiente de injusticia que los usureros explotaban a sus clientes, tomando todo lo que podían de ellos cual egoístas sanguijuelas. Ropa, muebles, relicarios, vajillas de plata, joyas, incluso los juguetes de los inocentes niños: nada excluían sus manos codiciosas. Pero, entre esos usureros con mucho dinero y poca nobleza, destacaba uno al que casi todo el pueblo detestaba: el señor Villa, conocido como “Horta” entre los habitantes de la ciudad.

Horta era un tipo amargado, codicioso, avaro, materialista, extremadamente egoísta, un tipo que nunca tuvo piedad de sus clientes más desesperados o de los mendigos sedientos que le imploraban centavos con los labios resecos y la mirada carcomida por el sufrimiento. Era calvo, bajo de estatura, rechoncho como un cerdo, con las extremidades y el cuerpo repleto de abundante vello.

De actitud ostentosa, Horta adoraba llevar las manos repletas de gruesos anillos engarzados de piedras preciosas. La gente lo aborrecía tanto que a veces lo maldecían al pasar por su negocio; mas, como eran tan evidentes sus manos, la maldición que estaba de moda era un: “¡Qué Dios te seque la mano!”.

Pasaron así los días y en la memoria popular quedó grabada la imagen de Horta, sentado en su casa de cambio de la calle Merino, contando y apilando monedas de oro junto a la Gangosa, que era como le decían (por antipatía) a su mujer. Toda su vida fue un maldito avaro, pero un día la muerte llegó; y, al parecer, Dios le secó la mano… O al menos eso se quiso hacer creer, para darle un castigo aunque sea después de muerto.

Fue así que, según se cuenta, en el diario El Duende salió publicada una noticia sobre la “Mano Negra”. Se trataba de la mano de Horta, a la cual se había visto trepar por los muros del cementerio de San Francisco. La creencia de que la mano era de Horta se originó en una entrevista con un sepulturero que dijo haber visto a la mano, y que no era una mano cualquiera sino una mano grande, llena de vellos negros, y de anillos engarzados con gemas…

El asunto es que el suceso comenzó a repetirse y cada noche, a eso de las once, una mano negra (de lejos no se veían las joyas, solo la negra silueta) trepaba por los gruesos muros del camposanto. No era una cosa de este mundo: era una mano espectral, que ascendía sin caerse como propulsada por una oscura magia, que se movía tétricamente como una cruel tarántula, ansiosa por envolver en las redes del miedo o de la muerte al espantado testigo o a la incauta víctima que, sin verle, no advierta su sigiloso desplazamiento por la tierra o los muros. Y es que, en un instante letal, la Mano Peluda saltaría sobre la presa o ascendería por su ropa hasta llegar a su cara, donde con sus gruesos dedos le arrancaría los ojos para finalmente descender al cuello, estrangularlo, dejar el cadáver allí y volver —con teletransportación o algún otro método fantasmal— a su tumba, donde se reuniría con los demás despojos mortuorios.

Según la leyenda, la Mano Peluda siguió viéndose durante un tiempo hasta que finalmente desapareció (hoy nadie en Puebla dirá que la Mano Peluda sigue apareciendo…).

Aclaración sobre la Leyenda: La leyenda que acabáis de leer es la versión de la Mano Peluda que se originó en el Porfiriato, muy poco antes de la Revolución Mexicana. En varios países latinoamericanos la gente ha escuchado hablar de la Mano Peluda. Las versiones de la leyenda son muchas; pero, en México, es tan conocida que ella y un famoso programa radiofónico (en que se cuentan historias de terror) comporten el mismo nombre.

La Mano Peluda también se conoce como “Mano Pachona”, “Mano del Diablo” o “Mano Negra”. Las teorías sobre su origen son diversas: es la mano cercenada de una bruja, la mano de un joven que se masturbaba excesivamente (recuérdese el mito popular de que le crecen pelos en la mano a quien se masturba mucho), la mano de un obrero cortada en un accidente, la mano del mismo Diablo en busca de víctimas, etc…

En cuanto a la supervivencia de la leyenda, quizá la razón principal esté en la utilidad que tiene para asustar a los ingenuos niños pequeños cuando se portan mal. “Te va a llevar la Mano Peluda”, “te va a jalar el pie mientras duermes”, “te va a coger la cara y a arrancarte los ojos si no te comportas”: esas y otras declaraciones similares suelen expresársele a los pequeños, y hasta es posible que, más de un padre o de una madre, haya intentado dar confiabilidad a la historia empleando una escoba con un guante por la noche…

Los lugares en que la Mano Peluda aparece son muchos: debajo de la cama y de los muebles, o en el inodoro, esperando a que la víctima haga sus necesidades para salir y darle un buen susto… Si se trata de la versión en que es la mano que un obrero perdió en un accidente y ahora busca venganza, la Mano Peluda puede aparecer en fábricas, en vías de tren abandonadas o, por qué no, en una de esas siniestras obras de construcción abandonadas… Por último y si pensamos que es la mano del Diablo, podría aparecer escalando algún muro, trepando como una maléfica y enorme tarántula en busca de alguien que merezca saborear un anticipo del Infierno y sus tormentos…
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por Nefertari el Vie 08 Feb 2013, 21:19

mira podiossss si me encuentro esa mano saliendo debajo de la cama me quedaria petrificada y encima la puede acompañar ese bixo de ocho patas que ni lo nombro ayyyyyyyyyyyy que miro por todos los rincones que miedorrrrr
sofa sofa coñe detras del sofa tambien me puede salir ayyy donde me escondo



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Re: leyendas urbanas

Mensaje por El Avi65 el Sáb 09 Feb 2013, 13:40

Mira el primer relato, creo por desgracia que por este maldito mundo que vivimos, si que ay seres que se llaman humanos (que de humanos solo tiene la pablara) y creo que Si ay de esta calaña el relato
Como las Personas que son capaces de Matar un noble Animal como son los Elefantes, que quieras que te diga tampoco los veos, muy humanos más bien los veo crueles y sin corazón. Esta es MI opinión vale pues esto

Y la segunda leyenda, esta ya la veo más leyenda que realidad. Gracia mi buena Amiga por hacer pasar un rato leyendo estos relatos. Un Peto



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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Sáb 09 Feb 2013, 13:57

jeja no tengas miedorrrrr aaaaa que solo son
lendas aunque pueden ser realidad sabes jefa este mensaje tuyo me a echo mucha gracia y aun me estoy riendo ,gracias nefer por pasarte por aqui
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Re: leyendas urbanas

Mensaje por anika el Sáb 09 Feb 2013, 14:08

Avi estoy de acuerdo contigo tiens razon en lo que dices gracias ati por alsarte y leerlas
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