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Auguste Mariette (Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)

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Auguste Mariette (Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)

Mensaje por El Avi65 el Jue 08 Mayo 2014, 15:19

Auguste Mariette
(Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)
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Hombre de gran preparación cultural, fue encargado, en su calidad de asistente en el Louvre, de comprar en El Cairo unos papiros egipcios. Cuando llegó allí y comprobó el saqueo de antigüedades que se practicaba se planteó tomar medidas que pusiesen freno al pillaje y garantizasen la conservación y el estudio de aquellos tesoros. La expedición de Lepsius era sólo un espejismo de respeto y dedicación, un oasis en medio de la expoliación general al modo de Belzoni. ¿Cómo parar aquello? Un país inmenso, pobre, con instituciones débiles, en el que los viajeros extranjeros pagaban en oro por cualquier objeto y en el que los naturales del país se apresuraban a proporcionárselo, incluso sustrayéndolo de entre los descubierto en excavaciones científicas. Se dice que sólo se tima a aquel que quiere timar al timador. Los egipcios tomaban por auténticos locos a los extranjeros, y, en realidad, cuando aceptaban aquel dinero, lo hacían convencidos de que los estaban estafando. Carecían de una idea clara de lo que eran aquellas bagatelas raídas, de su verdadero valor y de que estaban contribuyendo a que les robaran aquel patrimonio inestimable, cuando no a que se destruyese por la premura que reinaba entonces por la obtención expeditiva de hallazgos. El problema ya no estribaba en investigar, ni en descubrir, sino en conservar lo hallado.
En su labor investigadora, Mariette encontró, entre sus hallazgos más sobresalientes, el Serapeum, una zona repleta de tumbas de Apis. En realidad, tumbas de bueyes que, en vida, habían sido adorados en el templo de Apis como encarnación del dios, o, más bien, de Apis, servidor del dios Ptah. Se trataba de toda una necrópolis subterránea que albergaba sarcófagos de piedra de un tamaño descomunal y de un peso de sesenta o setenta toneladas en los que descansaban ¡momias de buey! Es sabido que los egipcios adoraban a varias especies animales como encarnación de sus dioses: Horus en los halcones, Tut en los ibis, etc. También lo hacían en especies vegetales, como Hator, en el sicomoro. Pero, a falta de momias de sicomoro, que habrían sido dignas de ver, nos encontramos con trescientos cincuenta metros de pasillos que comunicaban con cámaras mortuorias dedicadas a acoger sarcófagos de granito negro y rojo pulido, de una sola pieza de más de tres metros de alto, dos de ancho y cuatro de largo. A lo largo de los años, los sarcófagos habían sido saqueados, salvo dos, en los que se pudieron hallar joyas.
No lejos de allí, Mariette encontró una tumba extraordinaria. Se trataba de la del señor Ti, funcionario y latifundista importantísimo, y, por tanto, ricamente decorada. Además de ser antiquísima, tenía la característica extraordinaria (que no única) de reflejar la vida cotidiana de aquel entonces. Quizá Ti se sintió tan bien en vida que deseaba un Más Allá parecido a lo que esta vida mortal le había concedido tan generosamente; o quizá temía no recordarlo con precisión, por lo que no dejó una faceta de la vida sin reflejar en sus paredes. Su imagen, de un tamaño tres o cuatro veces mayor que el del resto de las figuras, aparece contemplando las cosechas, navegando en barcos fluviales... y, a su alrededor, la actividad febril de los taladores, constructores de barcos... sus herramientas, representadas con extremo detalle, y, por supuesto, los honores dispensados por los notables de la época al todopoderoso (o casi) señor Ti.
Algo que Mariette no comprendía, por más teorías que formuló al respecto, era el prodigio de la construcción de las pirámides. Frescos como los de la tumba de Ti daban idea de la pobreza tecnológica de aquel pueblo, lo que llevaba a la conclusión de que su fuerza constructora la constituían los brazos de los esclavos. De momento, el enigma seguía sin resolver. Mariette había avanzado más que nadie, sin duda, en lo que a la vida cotidiana de los egipcios se refiere, pero no calibraba el peso de una parte fundamental de esta: su idea de trascendencia.
Habían transcurrido ocho años desde su llegada a Egipto cuando fundó el Museo Egipcio en Bulak. Al poco tiempo, fue nombrado director del la administración de antigüedades egipcias e inspector supremo de todas las excavaciones. Esto le daba un poder casi total pero sin el que no habría podido poner freno a los desmanes que en su época sufría todo el material rescatado al tiempo.
Con el traslado del Museo a Gizeh primero y definitivamente a El Cairo, nos encontramos con una institución fuerte que no sólo mantiene una colección, sino que constituye un departamento de intervención. Todo lo encontrado desde entonces, ya fuese fruto del azar o de excavaciones planificadas, pertenecía al Museo, que podía ceder unos pocos ejemplares sueltos como gratificación honorífica a excavadores serios, pero que lo gestionaba todo, especialmente lo relativo a su estudio y conservación. Se había puesto fin a aquella locura. Y afortunadamente esta situación se perpetuó gracias a que sus sucesores en el cargo siguieron su ejemplo, en especial Maspero. Desde entonces el Museo organizaría expediciones arqueológicas todos los años.


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Re: Auguste Mariette (Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)

Mensaje por Jucarese el Jue 08 Mayo 2014, 20:21

  


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Re: Auguste Mariette (Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)

Mensaje por Nefertari el Miér 05 Dic 2018, 21:30

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Mariette impartió clases de francés y dibujo en Stratford, Inglaterra, entre 1839 y 1840; ejerció de diseñador en Coventry en 1841; profesor del colegio de Boulogne en 1841, se apasiona por la egiptología, visitando la Galería egipcia del Museo de Boulogne y clasificando las notas que Nestor L' Hôte recogió en su viaje con la misión franco-toscana sobre la tierra de los faraones. Para describir su pasión, declaró:

Entré en Egipto por una momia del museo de Boulogne. El pato egipcio es un animal peligroso: un picotazo te inocula el veneno y eres egiptólogo para toda la vida.

Aprende escritura jeroglífica e idioma copto y, renunciando al profesorado, entra como empleado en el Museo del Louvre (ex Charles X), aceptando un trabajo ingrato y mal remunerado. Observado por Emmanuel de Rougé y Charles Lenormant, fue enviado a Egipto en 1850, financiado por el Louvre, para adquirir manuscritos coptos.

El propósito no se realizó y utilizó los fondos para excavar en Saqqara, después de haber admirado la llanura desde las defensas de El Cairo, teniendo ante sus ojos el espectáculo de las pirámides, del Nilo, de la llanura de Saqqara.

Estaban allí, casi al alcance de mi mano, todo un mundo de enterramientos, estelas, inscripciones, estatuas
¿qué más podía pedir?

Transitando por la meseta de Saqqara observó, surgiendo de la arena, la cabeza de una esfinge; pensó entonces en la descripción, hecha por Estrabón, de una avenida (dromos) con más de ciento cuarenta esfinges, conduciendo al Serapeum (el lugar había sido previamente visitado y dibujado por Richard Pococke c. 1738).

El viajero griego afirmaba que se encontraba en Menfis:

...un templo de Serapis en un lugar tan desértico que allí los vientos formaban montones de arena bajo los cuales vimos esfinges enterradas, unas a la mitad, otras hasta la cabeza...


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Re: Auguste Mariette (Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)

Mensaje por Nefertari el Miér 05 Dic 2018, 21:31

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El resultado fue inmediato, se desenterraron algunas esfinges, así como una estatua de bella factura: el Escriba (el 1º de noviembre de 1850), una de las principales estatuas del departamento egipcio del Louvre. Descubrió y excavó, desde 1851 hasta 1854, el Serapeum de Menfis; también numerosas mastabas datadas en el Imperio Antiguo.

En 1857 volvió de nuevo a Egipto y conoció a Ferdinand de Lesseps; este último apreció el interés de Mariette respecto el destino de las antigüedades. Por esto le presentó a Saïd Pacha.

Nos incumbe velar con cuidado por los monumentos ¿En quinientos años, Egipto estará aún en condiciones de mostrar a los eruditos que lo visiten éstos tal como los vemos hoy?

Excavó en Dra Abu el-Naga (Tebas) y encontró el sarcófago intacto de Ahmose, quien reinó hasta 1567 a. C. y puso fin a la dinastía de reyes invasores Hicsos, con la toma de Avaris.

Mariette fue nombrado director de antigüedades por el jedive Abbas, en 1858. Fundó y dirigió el Museo de Boulaq, precedente del Museo Egipcio de El Cairo.

A partir de junio de 1858, sobre la margen del Nilo opuesta a Luxor, no lejos del lugar donde había exhumado el sarcófago de Kamose, su equipo, dirigido por Maunier, descubrió el de su esposa, Ahhotep, así como los muebles y las suntuosas joyas que lo acompañaban.

En ausencia del egiptólogo francés, las autoridades egipcias abrieron el sarcófago, "estabilizaron" la momia y conservaron las joyas y objetos encontrados que expidieron, vía el Nilo, con destino a El Cairo. El Director General de antigüedades interceptó el convoy fluvial, recuperó las cajas, y compareció ante Saïd Pacha, que reservó una parte para su uso personal.

En 1860, descubre y trabaja en el templo de Edfu que hace desenterrar.

En la Exposición Universal de París de 1867, las joyas de Ahhotep se exponen en París y la emperatriz Eugénia tuvo deseos de poseer algunas, hasta el punto que las pidió a Ismail Pacha, que lo refirió al director del Museo de Boulaq. Mariette se opuso a la voluntad imperial, lo que le creó grandes preocupaciones.

Es retenido en Egipto a la espera de la inauguración de la ópera Aida, de Giuseppe Verdi, cuyo tema habría sugerido y que debía representarse en 1870, durante la apertura del Canal de Suez, pero debido a la guerra en Europa y la derrota de Sedan, la fecha se pospuso al año siguiente.

Durante este tiempo, los obreros, que retiraban la estela de unos miembros de la familia real, datada del Imperio Antiguo, descubrieron la entrada de un pozo, y uno de ellos penetró en la galería, vela en mano, y reapareció lívido: acababa de cruzarse con la brillante mirada de dos personas que lo observaban fijamente; cuando Daninos fue a ver lo que era, se encontró ante las estatuas de Rahotep y Nefret que fueron así a incorporarse al museo de Boulaq.


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Re: Auguste Mariette (Boulogne, 1821 –El Cairo, 1881)

Mensaje por Nefertari el Miér 05 Dic 2018, 21:33

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Mariette tenía en 1872, bajo su dirección, 2780 obreros trabajando en Egipto; encontró y trasladó unos 15.000 objetos de numerosos lugares en Egipto y Nubia. Excavó unas 300 tumbas en Saqqara y Guiza.

Fue nombrado miembro de la Academia de Inscripciones y Bellas-Letras en 1878. Enfermó gravemente, a causa de su diabetes, y fallece en 1881, en El Cairo, donde fue enterrado. Los egipcios, agradecidos, erigieron una estatua de Auguste Mariette en los jardines del museo egipcio de El Cairo.
Obras
Sus principales obras son: El Serapeum de Menfis (1857-1864), Abidos (1870-1879), Los papiros egipcios del museo de Bulaq (1871-1873), Dendera (1873-1875), Karnak (1875), Deir el Bahari (1876), Las mastabas del imperio antiguo (publicado después de su muerte, bajo la supervisión de G. Maspéro)


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